El olfato es uno de los sentidos más poderosos que posee el perro. En su mundo, los olores tienen un peso inmenso: informan, orientan, comunican, relajan o excitan.
Aprovechar el olfato como herramienta educativa no solo enriquece las sesiones de adiestramiento, sino que aporta estimulación mental y ayudas para la relajación.
Conoce cómo aprovecharlo de forma consciente y efectiva, con ejemplos prácticos y precauciones, además de aludir al servicio de adiestramiento de Akindi.
Importancia del olfato en los perros
Desde una perspectiva fisiológica, los perros cuentan con decenas a cientos de millones de receptores olfativos en su nariz, mientras que los humanos apenas disponemos de unos pocos millones.
Esa diferencia hace que el mundo olfativo resulte muchísimo más rico para ellos. Además, poseen estructuras anatómicas especializadas, como los cornetes nasales o el órgano vomeronasal, que permiten discriminar moléculas olorosas con gran precisión.
Por su parte, muchos perros interpretan su entorno, y también su bienestar emocional, a través del olfato.
Los estímulos olfativos les ayudan a orientarse, decidir rutas, reconocer individuos o territorios, pero también actuar como válvulas para liberar tensión mental o ansiedad.
Por ello, desde el punto de vista del adiestramiento responsable, integrar el olfato en la educación canina representa un recurso con mucho potencial.

El olfato como herramienta educativa
Incorporar ejercicios olfativos en las sesiones de entrenamiento permite trabajar de forma más integral: no solo obediencia mecánica, sino estimulación cognitiva, control emocional y refuerzo del vínculo entre guía y perro.
Primero, conviene tener claro que el trabajo olfativo debe usarse como complemento, no como sustituto de los pilares básicos del adiestramiento (refuerzo positivo, comprensión del lenguaje corporal, timing).
La nariz es una vía extra, una palanca adicional para potenciar la atención, el autocontrol y el disfrute del perro.
Ejemplos prácticos de uso educativo del olfato
Buscar objetos escondidos
En una fase inicial, puedes ocultar una golosina, un juguete o un “objeto de olor” en una caja o detrás de una puerta, junto con otras cajas vacías.
El perro debe encontrarlo solo usando el olfato. Este juego permite trabajar la motivación a buscar, el autocontrol (esperar la señal para empezar) y la discriminación olfativa.
Secuencias olfativas con órdenes de obediencia
Una vez el perro domina búsqueda simple, puedes integrarlo con comandos. Por ejemplo, mandar “quieto” mientras ocultas el objeto, luego “busca”.
Así, asocias conducta con estímulo olfativo. Se potencia la atención en el guía y la paciencia en el perro.
Rastros o trazas (trail olfativo)
Senderos olfativos donde el perro debe seguir una huella imaginaria basándose en un trozo de tela impregnado de olor.
Esto recuerda el mantrailing o rastro humano: el perro aprende a descartar olores distractores, centrarse en el olor objetivo.
Detección deportiva / niveles progresivos
En entornos más estructurados, se utilizan aceites esenciales inocuos (como cedro, romero, salvia) como objetivo de marcado pasivo.
El perro busca, marca con postura estática y espera refuerzo si el olor es el correcto.

Estos ejercicios permiten no solo adiestrar, sino también manejar niveles de energía mental, canalizar la curiosidad y favorecer que el perro “piense” antes que actuar impulsivamente.
Estimulación mental y relajación mediante el olfato
Una cuestión clave es que el trabajo olfativo, aunque intelectual, puede tener un efecto relajante si está bien dosificado.
El acto de “oler, discriminar, decidir” genera un cansancio mental saludable, distinto al esfuerzo físico, pero igual de profundo.
Ventajas desde el punto de vista del bienestar emocional:
- Reduce la excitación excesiva o el estrés al ocupar la mente del perro.
- Evita conductas destructivas o aburrimiento al proporcionarle tareas “interiores” cuando el entorno no permite ejercicio intenso.
- Refuerza el vínculo entre guía y perro cuando el adiestramiento es participativo, colaborativo y respetuoso.
- Permite gestionar estados de sobreestimulación o ansiedad al proporcionarle actividades que usan su sentido más potente.
Sin embargo, debe manejarse con cuidado: si la motivación de buscar se sobrecarga, puede aparecer frustración o obsesión.
Algunos entrenadores advierten que no todo trabajo de olfato es “saludable” si no se respeta el disfrute del perro.
Para evitar esto:
- Evita ejercicios demasiado largos o exigentes desde el inicio.
- Alterna con descansos y juegos libres.
- Introduce grados de dificultad de forma progresiva.
- No presiones al perro si no contempla el estímulo con interés.
- Asegúrate de que los recompensas sean variadas y motivadoras.
Cómo estructurar sesiones educativas con olfato
Una sesión bien equilibrada puede incluir:
- Calentamiento olfativo: ejercicios sencillos para que el perro “acueste su atención” en su nariz (por ejemplo, ofertas de búsqueda sencilla).
- Trabajo central: búsqueda con variaciones de dificultad, integración con órdenes, trazas, detección de objetos concretos.
- Vuelta a la calma olfativa: ejercicios suaves, como pequeñas búsquedas relajadas, olores agradables (sin presión) que cierren la sesión en tono positivo.

La duración dependerá de la raza, la energía y experiencia del perro, pero sesiones de 5 a 15 minutos suelen ser más que suficientes.
No prolongues si el perro empieza a dispersarse.
Desde Akindi, en nuestros servicios de adiestramiento canino incorporamos esta filosofía: no trabajamos solo obediencia, sino estimulación mental con olfato, autocontrol, variabilidad en las sesiones y avance progresivo adaptado al perro y su guía.
Con ello logramos perros más equilibrados, motivados y cooperativos.
Precauciones y consideraciones importantes
- No uses olores perniciosos, fuertes o irritantes para el perro.
- Evita forzar la búsqueda si el perro muestra señales de cansancio, estrés o frustración.
- No hagas que todo el entrenamiento dependa del olfato (cada perro debe entrenarse también en otros sentidos).
- Controla las expectativas: no siempre encontrará rápidamente, el proceso también debe favorecer la paciencia.
- Observa la reacción del perro: si empieza a obsesionarse, retrocede y baja la dificultad.

Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Cuál es la raza de perro con mejor olfato?
No hay consenso absoluto, pero razas como el Bloodhound, Beagle, Pointer, Pastor Alemán o Rottweiler suelen destacarse por capacidades olfativas sobresalientes.
Aun así, incluso perros de razas comunes pueden desarrollar un excelente olfato con entrenamiento.
¿Por qué los perros olfatean las partes íntimas?
Porque esas zonas liberan feromonas y señales químicas (olor corporal, salud, estado reproductivo).
Olfatearlas es una forma de “leer” al otro individuo, conocer estado emocional, género, identidad.
Es un comportamiento normal de comunicación olfativa.
¿Quién tiene mejor olfato, los perros o los gatos?
Los perros, en general. Aunque los gatos tienen buen sentido del olfato en relación con su tamaño y necesidades, los perros han evolucionado para depender más del sentido olfativo, poseen muchos más receptores olfativos y más especialización anatómica para discriminar olores.
En Akindi consideramos que integrar el trabajo olfativo en nuestros programas de adiestramiento es una forma de ofrecer una educación más completa y equilibrada, atendiendo no solo a comportamientos externos, sino también al mundo interno del perro.









